EL RINOCERONTE BLANCO
Junto con los elefantes y los hipopótamos, los rinocerontes
representan una forma de vida que en tiempos pasados fue mucho más abundante:
la de los herbívoros gigantes.
El nombre de rinoceronte viene derivado de los típicos
cuernos de los que dispone en el hocico, no teniendo un núcleo óseo como la de
los cuernos de los bovinos, ovinos y antílopes, sino que consiste en una mera
agregación de fibra y queratinas situadas en una zona endurecida del cráneo.
Con la llegada de las armas de fuego a África, el
rinoceronte blanco se encontró al borde de la extinción a fines del siglo XIX,
debido al incremento del valor atribuido a su cuerno, utilizado como
afrodisíaco en algunos lugares del norte de la India y sobre todo en China y
otros países vecinos del Extremo Oriente, aunque los éxitos que se le atribuyen
son, probablemente, única y exclusivamente de índole psicológica.
Así mismo, el hecho de que sus cuernos sean utilizados para
hacer los mangos de las “jambias”, o dagas llevadas por los yemenitas del norte
como símbolo de su rango, es también responsable de su caza furtiva. En los
últimos años se han reintroducido con éxito ejemplares de rinocerontes blancos
en diversos parques nacionales aumentando su población.
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